Últimamente he estado teniendo sueños muy intensos y muy vívidos. Normalmente yo soy de las que suelo no recordar lo que sueño, pero el simple hecho de recordar estas historias me deja con una sensación muy especial y diferente durante el día, no sólo por recordar el sueño sino por el tema del mismo. Así qué creo que no está de más contarlo, la adaptación es mínima, así que no juzguen a la autora que sólo es un sueño ;)
Comenzó así…
Sabíamos que sólo éramos nosotros, no éramos nada y lo éramos todo. Un grupo de extraños que habíamos permanecido unidos en las buenas, en las malas y en las peores situaciones. Era difícil mantenerse en pie sabiendo lo que venía, no sé en que momento llegó el aviso, quien era el vocero o porque sin haber una evidencia científica que lo avalara parecía tan real, lo cierto es que desató el pánico en la población. El fin del mundo como lo conocíamos era inminente, el portavoz de ésta noticia, que aún desconozco, lo había dejado claro “No pueden huir, no pueden esconderse, lo mejor que pueden hacer es quedarse con los suyos en el lugar que más amen, porque éste día será el último día de nuestra existencia”, y no tenía que ver con una creencia religiosa, un estudio astronómico o una predicción de nuestros ancestros, simplemente era eso, el crudo final de la Tierra.
Mi grupo organizó una campaña para ir a buscar víveres a la ciudad, lo mucho o poco que pudiéramos encontrar. íbamos a pasar nuestra última velada juntos celebrando nuestra unión en espera del último minuto, pero con un pueblo que sudaba miedo, las calles estaban repletas de histeria. Parecía el Apocalipsis, bueno, lo era. Pero pronto se habría perdido la cordura de la gente, el peregrinar de mujeres gritando de angustia, hombres peleando por comida y niños llorando en las aceras se conjugaban para formar el caos que nunca había vivido en la vida, sin embargo la seguridad y confianza que mi grupo me daba me hacia tener la claridad mental suficiente para tolerarlo. Supongo que eso fue lo que notó esa mujer que al verme pasar junta a ella se aferró a mi mano pidiéndome, no, suplicándome que me llevara a su hija de apenas unos meses de nacida. Me decía “No quiero que me ayudes, sólo llévatela a ella, salvala!”, mientras por mi mente pasaban las palabras que acordó mi grupo antes de salir a las calles “Sólo vamos por comida y los artículos que consideren que nos serán de utilidad, no queremos corazones frágiles trayendo a casa a personas desamparadas, sean mujeres, ancianos o niños”. Por eso, retirando su mano de mi brazo le dije en tono cortante “No puedo tomar a su hija, haga lo que los demás y reúnase con los suyos” pero me dijo las únicas palabras que no quería escuchar “No tengo a nadie, sólo a ella, si se queda conmigo voy a acabar con su vida yo misma antes que algo más le pase”… En ese instante vi en sus ojos la desesperación y honestidad de una madre más joven que yo, sabía que no había lugar para una mentira en sus lagrimas y sin pensarlo un momento más tomé a la niña y le hice una seña a mi compañera que estaba más adelante para avisarle que me adelantaba a casa. Entre el bullicio y movimiento de la gente ella no se percató de lo que acababa de hacer. Abracé a la bebé con un brazo y me subí a la moto dejando atrás a su madre que destrozada contemplaba la partida de su única hija.
Llegué a la casa, la casa de mis padres que ya no estaban conmigo hacia mucho tiempo. Mi casa se había convertido en el hogar de mi nueva familia, tenía nuevos hermanos y hermanas pero nadie llevaba mi sangre, aún así no creo que hubiera podido tener mejor compañía que ellos, todos nos encontramos cuando más nos necesitábamos, porque éste día caótico no era el primero que vivíamos. Muchos años atrás ya habíamos sufrido la pérdida de nuestros seres queridos debido a la gran guerra que se desató en el país por la falta de comida. Uno a uno fuimos marcados por el mismo destino solitario que nos unió y ahora nos hacia inseparables, la pérdida de nuestras familias.
Al entrar a la casa el único que estaba ahí era Daryl, uno de los integrantes más rudos de mi grupo. No era violento con nosotros pero su forma de hablar siempre era seca y breve, era entendible porque su experiencia de pérdida lo dejó marcado para siempre. Vivía peleado con la vida por lo que le pasó y si alguien se hubiera atrevido a mirarnos con los mismos ojos que los asesinos de su esposa e hija los vieron en aquel tiempo sabíamos que no sólo nos defendería sino que terminaría de hacerlo hasta soltar el último de sus respiros, por lo tanto le gustaba estar siempre encargado de nuestra seguridad y a nosotros de la suya, porque lo último que queríamos era que sufriera más de lo que ya había sufrido.
Cuando me vio con la niña me dijo con desprecio “Qué es eso?”, “No tuve más opción” le dije sabiendo que no era lo que quería escuchar, movió la cabeza con desaprobación y dijo “Llévala atrás con los Littles, espero que nadie diga nada”. Los Littles eran los hijos de la familia y es que siendo un grupo de 10 personas, algunas soledades se juntaron más de lo que planeábamos y tres parejas se habían formado en nuestro grupo, cada una tuvo a su hijo muy sincronizadamente 9, 10 y 11 meses eran sus edades y ahora una nueva integrante de 6 meses se unía a la pequeña banda. Llevé a la niña y la dejé en el mismo corral donde estaban los demás cuando me alcanzó Daryl para decirme que todos habían regresado y que él cuidaría de los niños mientras yo ayudaba a preparar todo.
La preparación constaba de asegurar las puertas, preparar kits de emergencias con lámparas, fósforos, medicinas y por supuesto, la última comida que pensábamos tener.
Más tarde regresé para ver que todo fuera bien con los niños y encontré a Daryl hincado frente a la niña haciéndole voces tiernas y cantándole canciones para mantenerla tranquila, una sensibilidad que en años nunca había visto en él. Supongo que el destino había jugado nuevamente su papel para unir a quienes se necesitaban mutuamente.
Finalmente el grupo estuvo reunido en una mesa en el jardin y entre risas, comida y música nos disponíamos a esperar lo inevitable.
En algún punto de la velada me levanté en el centro del jardín y miré al cielo, una parte de él estaba hermosa, como sólo un bello día podría parecer, pero justo al lado de ese cielo celeste había una nube enorme de un color índigo en las orillas y casi negro en su centro que avanzaba cubriendo el resto del cielo, y justo en medio de ambos colores, atravesando más por la parte de la nube negra, una bola de fuego iba dejando su estela de luz mientras cruzaba lentamente por el aire. De repente el cielo parecía inmóvil y una visión se apoderó de mi mente, era el mismo cielo cayendo sobre mi con toda su oscuridad y su fuego, quebrando el suelo que pisaba y llevándome hasta el fondo de la Tierra junto con toda mi familia, mi casa, mi ciudad, mi vida; la muerte era inevitable, éramos sólo una implosión más en el universo, un intento fallido de un salto evolutivo, el planeta dio todo de sí sin poder conseguirlo, era el fin…. Pero justo después de descifrar todo esto salí del trance y me encontraba en la misma posición del jardín, mirando al cielo aún inmóvil, lo que para mi fue una experiencia catastrófica para los demás fue sólo un par de minutos viéndome parada en el césped.
Fue una ilusión nada más? Porqué no pasaba algo ya? Porqué seguíamos ahí? Me preguntaba miles de cosas sin poderlas explicar, inmóvil y sin dejar de mirar a la atmósfera. Lo único que sabía ahora, era que seguíamos vivos, que la vida continuaba y que la Tierra nos había dado otra oportunidad.
Gracias por leer :)
True romance - Citizens!
Un día despiertas pensando que es un viernes más, que seguimos con la rutina de cada día, que ya viene el fin de semana para hacerte olvidar el estrés de los últimos cinco días, mientras en otra parte de la ciudad una vida termina, una vida que comenzaba a florecer y que plantó sonrisas y alegría a lo largo de su camino.
“Es muy corta la vida” decimos en broma, pero es en realidad tan corta que cuando menos te lo esperas te encuentras dando el pésame a alguien más. A veces quisiera saber cuál es el punto de éste mundo, cuál es la idea de vivir con ésta violencia, dónde está ese llamado “ser divino” que todo lo puede y todo lo bendice, a quien bendice en realidad?… Es horrible el mundo en el que vivimos, es horrible la forma en que se van nuestros queridos amigos.
Sólo pido a la vida el tiempo suficiente para ver que las cosas se componen, pido a la vida paciencia para creer de nuevo que todavía vale la pena éste lugar.
Descansa en paz pequeña, sigue a tu familia que te espera.
De Andria - Unlovable
Kodiak Fur - Dice
Cocorosie - We are on fire
Just delightful ♥
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